La batería del coche es el principal causante de la mayoría de averías, o mejor dicho, de los problemas que sufren los automóviles actuales. Bueno, en realidad no puede decirse que la batería sea la culpable. Lo que pasa es que hay nuevas exigencias de electricidad, como por ejemplo sucede con el sistema Start-Stop. En muchos casos, incluso las llamadas baterías especiales -AGM (Absorbed Glas Mat) y EFB (Enhanced Flooded Battery)- llegan habitualmente a su límite, y eso que están preparadas para soportar los sobreesfuerzos a los que las someten las nuevas tecnologías.
Cuando a la batería de un automóvil no le llega suficiente energía, esta proveedora de corriente eléctrica va perdiendo cada vez más carga, hasta quedar, finalmente, totalmente vacía e irrecuperable. Para no llegar a este punto, los fabricantes han ideado un sistema de gestión de la energía en los coches con Star-Stop. Un dispositivo controla el estado de carga, regula el suministro de potencia y lo adapta en función de los correspondientes parámetros. De esta manera, el coche conoce en todo momento el estado de la batería y gestiona el voltaje y la carga.
Por este motivo, cada vez más fabricantes exigen una sincronización entre la batería y la unidad de gestión a la hora de sustituirla. En un taller, gracias a un dispositivo de diagnóstico, pueden hacer que el sistema detecte una nueva batería y olvide los datos grabados de la anterior. Si bien, gracias a las nuevas tecnologías, también es posible completar este proceso de sustitución desde casa con aplicaciones como Carly, que permiten sincronizar la centralita de control con la batería y además, también te puede informar en tiempo real de cuestiones como el estado de la misma o la cantidad de energía que está recibiendo en cada momento.
